EL ENTRENAMIENTO Y SU EFECTO EN EL SISTEMA NERVIOSO

Vamos al lío, vengo a darte la respuesta a por qué un día te sientes como un animal y preparado para darlo todo, y otro parece que te cuesta la vida y más hasta levantarte de la cama. Los mayores culpables de ambas sensaciones son el Sistema Nervioso Simpático y el Parasimpático. No te preocupes, ahí va una breve explicación de cada uno para que entiendas cual es su labor, sin nombres raros ni nada, te lo prometo.

  • El Sistema Nervioso Simpático (El modo «Pelea»): Cuando este sistema nervioso predomina y esta activado significa que el cuerpo está detectando estrés. Este modo te prepara para la acción: sube las pulsaciones, manda sangre a los músculos y te pone en alerta. Hay que tener en cuenta que el estrés puede venir de muchos ámbitos diferentes (una reunión de mierda en el trabajo, saber que te toca un entreno muy duro, algún problema familiar…), pero todo va llenando el mismo vaso poco a poco. Por eso es importante saber que no solo el entrenamiento lleva a este sistema nervioso a estar activo y que hay que tener todo en cuenta a la hora de valorar las cargas.
  • El Sistema Nervioso Parasimpático (El modo «Relax»): Este sistema se activa cuando estás tranquilo, digiriendo la comida o durmiendo. Es el encargado de la recuperación y el mantenimiento de tu cuerpo. Sin este modo, tus mitocondrias no se arreglan y tus músculos no crecen ni se recuperan. Es clave activarlo con el paso de las horas del día para poder bajar las pulsaciones, relajarnos y facilitar el sueño. Cuando el vaso del estrés esta lleno, debemos poner énfasis en activar este sistema para regular nuestro estado.

Todo muy bonito si… pero ¿cómo soy capaz de saber el sistema que predomina y si me estoy pasando de la ralla?

El indicador estrella: La VFC (Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca)

Aquí es donde entra la VFC (o HRV en inglés). Y… ¿Qué es la Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca (VFC)?

¡Explicación breve y simple! Si tienes 60 pulsaciones por minuto (ppm), lo lógico es pensar que tu corazón da un latido exacto cada segundo, como un reloj. Pues bien, si tu corazón fuera un reloj, estarías bien jodido.

La VFC es la diferencia de tiempo que hay entre un latido y el siguiente. Aunque tu pulso sea 60 ppm, un latido puede tardar 0.95 segundos en llegar y el siguiente 1.10 segundos. Esa pequeña variación de milisegundos es la VFC.

  • Si los tiempos entre latidos cambian constantemente: Tu corazón es elástico y responde a las señales de tu sistema nervioso. Tienes una VFC alta.
  • Si los latidos son robóticos y exactos: Tu corazón está rígido, señal de que el sistema nervioso está estresado y mandando una sola orden sin dejar espacio a nada más. Tienes una VFC baja.

En resumen: la VFC no mide cuántas veces late tu corazón, sino qué tan capaz es de cambiar de ritmo según lo que necesite tu cuerpo en cada milisegundo.

Muchos piensan que un corazón sano late como un metrónomo (siempre al mismo ritmo), pero eso es un error. Un corazón sano y recuperado debe ser un poco «caótico».

  • VFC Alta = Estás listo para la batalla: Significa que tu sistema nervioso es flexible y que el freno (parasimpático) está funcionando bien. Tu cuerpo se adapta rápido a los cambios. El estrés es bajo y hay luz verde para darle caña al entrenamiento.
  • VFC Baja = Estás frito: Significa que el acelerador (simpático) está bloqueado. Tu cuerpo está bajo demasiado estrés (entrenamiento, falta de sueño, mala comida, problemas en el trabajo…) y no tiene energía para adaptarse. Es el momento de levantar el pie del acelerador y hacer un entrenamiento suave o descansar.

¿Por qué debería importarte esto?

Para poder mejorar, tienes que ser capaz de adaptarte a la carga que le estas imponiendo a tu cuerpo. Por mucho que entrenes fuerte, si estas acumulando estrés y fatiga encima de más estrés, ya sea de tu vida personal o del entrenamiento, lo único que vas a lograr es desbordar el vaso y que aparezcan lesiones, sobreentrenamiento o perdida de ganas y motivación.

Controlar y aprender a escuchar la señal que te da tu sistema nervioso será clave para poder continuar progresando y mantenerte sano y con ganas. Al fin y al cabo, tienes que tener muy claro que solo eres capaz de entrenar tan fuerte como eres capaz de recuperarte de esos entrenos. Muchas veces es mejor bajar una o dos marchas y mantener una constancia, que ir dando vuelcos cada semana.

Un poco de culturilla general que te ayude en tu día a día nunca está de más, ya sabéis… ¡Dadle caña! ¡Pero con control!

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